Algar Editorial

Consejos para combatir el estrés emocional docente

23 de marzo de 2022

El sector de la docencia está sometido a grandes y múltiples presiones laborales. Por un lado, se enfrentan a un número bastante elevado de alumnos con desmotivación, falta de interés y conflictivos; por otro lado, sufren la presión constante de un sector en continuo cambio gracias a la investigación, la innovación y la alta exigencia en cuanto a calidad del trabajo. Todos estos factores, si no son bien gestionados, pueden llevar al profesorado a sufrir algunos o todos los síntomas de estrés que pueden afectar a su vida laboral y también a la personal. ¿Sabías que el estrés es la principal causa de baja por enfermedad en este sector?

Pero, ¿a qué no sabías que hay un tipo de estrés llamado el estrés docente? Este tipo de estrés está siendo estudiado por diferentes universidades con el fin de conocer todos y cada uno de los síntomas y cómo ayudar a paliarlos.

 

El estrés como tal es una reacción del organismo cuando este intenta adaptarse a una situación desconocida o un potencial peligro. No vamos a negar que, en ciertas ocasiones, el estrés es un factor positivo que nos ayuda a salir de nuestra zona de confort, pero siempre y cuao sea dentro de unos niveles normales y durante un periodo de tiempo corto. Pero el estrés docente tiene algunas características muy propias de este sector como la baja realización personal, el agotamiento emocional (sensación de no poder dar más de sí) y la despersonalización (frialdad y falta de implicación con otros). 

Pero, si en circunstancias normales el profesorado ya sufría de altos niveles de estrés laboral y un gran agotamiento, la crisis del COVID-19 ha agotado la salud mental de los docentes de todos los niveles educativos y a nivel mundial. Según un estudio elaborado por el CSIF (Central Sindical Independiente y de Funcionarios), el 92,8% del profesorado ha sufrido desgaste emocional y estrés durante el confinamiento. Otro estudio realizado por el BBVA con el apoyo de la Universidad de Granada y la de Málaga, afirma que, tras el periodo de cuarentena, toda la comunidad educativa evidencia claros signos de estrés, ansiedad y agotamiento, tanto a nivel profesional como psicológico. Puedes ver nuestros consejos para dar clases desde casa en el blog de Algar, donde te recomendamos actividades, plataformas y metogologías de enseñanza adaptadas al mundo digital.

 

 

 

La nueva competencia emocional del profesorado: inteligencia emocional.

Ante este panorama, la mayoría de los estudios e investigaciones convergen en un mismo punto: el profesorado, hoy más nunca, necesita formarse en educación emocional para poder desarrollarla y fomentar su práctica con el fin de aprender a manejar sus emociones, miedos, incertidumbres y motivaciones.

Los principales beneficios de desarrollar la inteligencia emocional en el ámbito educativo son múltiples, pero sobre todo destacan los siguientes:

-Ayuda a prevenir la ansiedad y el estrés. El profesorado que posee habilidades emocionales puede manejar mejor sus emociones y, por lo tanto, posee un mayor bienestar emocional.

-Evita el famoso síndrome de Burnout o «síndrome del profesor quemado».

-Mejora la satisfacción laboral. Los docentes que ponen en práctica la inteligencia emocional son capaces de mejorar su trabajo docente, ayudándoles a mejorar su relación con el alumnado.

-A modo de espejo, ayuda al alumnado a desarrollar su desempeño académico y emocional.

Consejos personales y profesionales para comenzar a superar el estrés docente.

Todo cambio importante necesita un proceso, un tiempo y un sistema de evaluación que te permita ir midiendo la efectividad de estos cambios. Ante el estrés docente hay que poner solución y, por lo tanto, debes, no solo centrarte en el ámbito laboral, sino también profundizar y cambiar ciertos aspectos personales.

Con la intención de reducir tu estrés laboral, queremos darte una serie de consejos para aplicar tanto en tu vida personal como en la profesional:

- Cambia poco a poco. El Burnout es un proceso que no aparece de la noche a la mañana, necesitas un largo periodo de agotamiento para empezar a sentirlo. Por eso, debes deshacer viejos hábitos de forma progresiva y cambiarlos poco a poco.

- Enseña con el corazón. Recupera la pasión por tu profesión para reducir el agotamiento emocional o la despersonalización.

- Ejercicio. Debes obligarte a realizar algo de ejercicio físico; aun sin tener el hábito, debes empezar a desarrollarlo. Camina, corre, haz yoga o pilates. El ejercicio te ayudará a dormir y a relajarte, pero lo mejor es que hacer ejercicio puede alejar los pensamientos negativos de tu cabeza.

- Duerme más horas. Estar agotado emocionalmente suele repercutir directamente en nuestra calidad del sueño. Duerme más horas y aprende a despejar tu mente.

- No vayas tan rápido. La mayoría de profesionales no pueden tomarse un día libre y desconectar de su trabajo o de su rutina diaria, por eso ve más lento, reduce tu ritmo de trabajo. Respira y ve más despacio. Piensa en ti.

- Día libre, día de desconexión. En tus días libres no trabajes, descansa y desconecta.

- Escucha a tu cuerpo y tu mente. Atiende a tus pensamientos. Ser consciente de cuando se producen ciertos sentimientos negativos te permitirá dar un paso atrás con más facilidad.

 

Pero también debes aprender a aplicar estrategias para modificar el contexto y clima de tu aula, la principal fuente de tu estrés. Es por eso que, para dentro del aula, también tenemos unos consejos que darte para reducir, hasta eliminar, tu agotamiento emocional:

- Incorpora juegos. Gamificar los contenidos de aprendizaje facilita el enganche en la tarea y disminuye la disrupción. Fomenta los juegos y desafíos entre grupos, no entre individuos.

- Evita todo tipo de conflicto. Siendo docente es difícil evitar los conflictos con el alumnado, pero hay que intentarlo a toda costa. Esto te ahorrará mucha energía.

- Diviértete en el aula. Busca formas de divertirte durante la clase. Comparte bromas, anécdotas o algún chiste. Esto te puede funcionar a mejorar el clima del aula.

- Aplica el aprendizaje basado en proyectos. Aplica en tu aula metodologías activas que involucren al alumnado en dinámicas grupales dotándolos de mayor responsabilidad.

- Acepta la realidad. El clima del aula es el principal motivo del estrés docente, por eso es recomendable suavizarlo y modificarlo. Sabemos que existen casos en lo que no es posible realizar el cambio, sea por lo que sea, acéptalo y sigue con tu trabajo.

- Decora tu aula. Transforma el aula en un espacio creativo y alegre. Decora las paredes con fotos y objetos del alumnado, haz junto a tus alumnos murales y cuélgalos, cambia la posición de las mesas, pon un tablón de anuncios… Sé creativo.

-Establece rutinas. Cuando el alumnado sabe qué debe de hacer, lo hace todo mucho más fácil. Crea rutinas en tu aula con variedad de actividades con diferentes niveles de participación.

Si te dedicas a la docencia, seguro que te has sentido identificado con algún elemento causante del estrés emocional; por eso, desde Algar, te invitamos a poner en práctica alguna de las disciplinas que te recomendamos para aumentar tu bienestar emocional y poder seguir realizándote como profesional de una forma sana.

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