Algar Editorial

Cómo organizar una tertulia dialógica

24 de noviembre de 2020

¿Qué es una tertulia dialógica?

Una tertulia dialógica pretende establecer un diálogo con nuestro alumnado alrededor de las lecturas compartidas en el aula. El objetivo de cualquier tertulia es generar un debate alrededor del contenido y de los temas que se derivan de la lectura de obras literarias en clase. Este tipo de debate es especialmente útil para trabajar la literatura clásica universal, ya que así podemos introducir fácilmente temas o reflexiones que se derivan de la obra y nos ayudan a entenderla.

Así pues, en las tertulias, además de compartir interpretaciones y opiniones sobre el argumento de cada obra, se ponen en común reflexiones sobre, por ejemplo, la democracia, los derechos humanos, la historia, la violencia doméstica, el racismo… u otros aspectos tratados en la lectura.

Las tertulias dialógicas parten de la idea de que el conocimiento de las obras clásicas de la literatura universal debería estar al alcance de todo el alumnado ya que, gracias a su lenguaje, a su riqueza lingüística, a la manera en que los autores y autoras han sabido explicar la complejidad de la naturaleza humana, a los valores culturales y literarios que contienen, han sido capaces de mantener un discurso actual a pesar del paso de los siglos y estos las ha convertido en un tesoro que nos ayuda a crecer como individuos y que en la vertiente educativa potencia el desarrollo de competencias generales.

¿Cómo funciona una tertulia dialógica?

El primer paso sería escoger una obra clásica y acordar el número de páginas o capítulos que los alumnos leerán para la próxima reunión o clase. Individualmente, el alumnado lee lo que se ha acordado. También deben elegir al menos un párrafo para comentarlo en la tertulia.

 

En cada sesión, cada uno leerá su párrafo en voz alta y explicará por qué lo ha escogido. A continuación, se abre el debate para que todos puedan opinar sobre el fragmento seleccionado. Cuando se agoten los comentarios sobre un fragmento, pasamos a otra persona, que seguirá el mismo procedimiento. Y así en cada reunión hasta que se acabe el libro.

De este modo, con una tertulia dialógica se potencian muchas competencias. Por ejemplo…

Fomenta el hábito lector

  • Se ponen al alcance de cualquier lector, sean cuales sean sus habilidades lectoras, obras clásicas de la literatura.
  • Se lee pensando en lo que se compartirá con el resto, no para convencer a nadie, sino para presentar argumentos que susciten reflexión y diálogo.
  • Se potencian las habilidades lectoras de manera muy significativa mejorando la comprensión lectora, ampliando vocabulario, favoreciendo el discurso oral…
  • Se comparte el placer de la lectura, no estudiándola, sino leyéndola.

Establece un diálogo igualitario

  • Se construye conocimiento mediante valores como la solidaridad, el respeto, la convivencia, el hecho de compartir…
  • Se incorporan nuevos puntos de vista a los propios.
  • Permite generar autoconfianza y confianza en aprender más con un diálogo donde todos son iguales y todas las opiniones son válidas.
  • Se genera una reflexión crítica al contrastar los valores propios y los que se le suponen a la obra respecto a las contribuciones de otros participantes.

Estimula el conocimiento

  • La motivación y la curiosidad aumentan gracias al debate que se genera y animan a buscar información que ayude a contextualizar la obra (sobre la época, el género en el que se enmarca, el autor…). De esta manera, mejoran las herramientas para ampliar el conocimiento con el uso de Internet, la consulta de libros en la biblioteca…
  • Se consigue adquirir una mayor comprensión de la cultura y la sociedad actuales mediante los diálogos, lo que ayuda a formar y transformar a las personas como individuos y a ampliar su inteligencia cultural.

¿Qué hace la persona que modera?

El moderador o moderadora es quien concede los turnos de palabra y da prioridad a las personas que menos intervienen, hecho que permite que todos y todas aporten sus argumentos con la finalidad de que se pueda reflexionar conjuntamente. Además, puede dinamizar la participación o incluso garantizar su aleatoriedad haciendo que el alumndo se pase cualquier objeto (por ejemplo, una pelota o un cojín…) para intervenir. También es importante que el moderador o moderadora controle el tiempo de las intervenciones.

CONSEJO: Sentarse en círculo, incluso fuera del aula, puede generar un mejor ambiente para la tertulia.

Al final de la sesión, a modo de conclusión, podemos hacer un resumen de lo que nos ha aportado la tertulia. Este es un buen punto para incluir otros temas planteados que se pueden debatir en clase y que están relacionados con el contenido del libro, pero a la vez pueden formar parte de la cotidianidad del alumnado. Debe ser la persona docente quien decida cual o cuales son más útiles o adecuados, según las características del aula.

Además, las propuestas de tertulia dialógica parten del convencimiento de que la literatura, cualquier literatura, contiene enseñanzas que pueden ser útiles para el desarrollo de las personas, por lo que pueden aplicar-se a cualquier lectura de aula. Por eso, planteamos exportar los procedimientos de las tertulias dialógicas basadas en clásicos a cualquier obra literaria que, como en este caso, contenga algún tema que pueda ser interesante y atractivo para los lectores y las lectoras.

¿Te atreves?

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