Algar Editorial

Carmen Pellicer: «La lectura es una fuente enorme de educación»

26 de mayo de 2020

Carmen Pellicer es pedagoga y escritora. Ha participado en numerosos proyectos educativos fuera y dentro de España, y además ha escrito decenas de cuentos, libros y materiales didácticos. Es presidenta de AECOPE y presidenta fundadora de la Fundación Trilema, una entidad que apuesta por la importancia de la educación para transformar la vida de las personas y las sociedades. Pellicer reflexiona sobre cómo fomentar la lectura entre los jóvenes a través de experiencias educativas colaborativas.


«Para nosotros la lectura es fundamental –apunta la pedagoga–. Cuando entramos en una escuela, lo primero que hacemos es una sala de lectura lo más divertida, lo más acogedora, lo más informal posible». La importancia de la lectura radica en los efectos que produce en los jóvenes, inmersos en pleno proceso de maduración: «La lectura despierta y cultiva, sobre todo, la imaginación. Y la imaginación es la herramienta más importante de la mente. Por eso, la lectura es una fuente importante para conocer el mundo, para trabajar la empatía, para comprenderse a uno mismo».


Para Pellicer, adaptar los métodos de promoción de la lectura a las nuevas generaciones es indispensable, ya que «no podemos renunciar al mundo audiovisual, porque es un lenguaje con el que nuestros alumnos se expresan cada vez con más facilidad». Sin embargo, la pedagoga apuesta por blindar espacios y tiempos para desarrollar la imaginación a través de la lectura, segura de que, «en el fondo, el audiovisual genera mentes más perezosas». Además, añade que no solo es importante que los adolescentes lean, sino también que escriban.


No obstante, pese a la nostalgia por el mundo del papel, el soporte en el que los niños y niñas leen parece indiferente a la hora de desarrollar sus aptitudes y su imaginación: «Lo importante es que el relato tenga la suficiente potencia para engancharles por sí mismo y hacerles olvidar si lo están leyendo en una tablet o en un libro antiguo de la biblioteca».


En cuanto al tipo de literatura que deberíamos ofrecer a los jóvenes, Pellicer apuesta por empezar a educar sus gustos: «Los libros tienen que ser atractivos, tienen que ser divertidos, tienen que llamar su atención, pero la labor de los docentes es despertar el gusto por aquellos libros que transmiten valores o aspectos de nuestra cultura e historia que son fundamentales». No se trata de posturas irreconciliables ya que, para la pedagoga, los libros que cuentan las experiencias más hermosas de la vida siguen llamando la atención de los niños.


«Al final –apunta–, educar es cosa de todos. La escuela hoy no puede educar sola. Los niños reciben muchísimos estímulos por agentes de socialización ajenos a la escuela: los medios de comunicación, las editoriales, lo que leen, la calle, Internet... Necesitamos generar complicidad, buscar aliados donde los encontremos y unir esfuerzos». La conclusión que todos deberíamos extraer es que la importancia de la lectura radica en que «si los niños no leen, no van a ampliar sus mentes y a tener una visión mucho más rica de la realidad. Leen para aprender a vivir, y eso incluye pensar de forma crítica, encaminarse a una cultura, una tradición, conocer las propias raíces, aprender a descubrir y a entender los sentimientos y las reacciones de sus compañeros y del entorno en el que viven. La lectura, en definitiva, es una fuente enorme de educación».


Desde Algar Editorial, queremos hacer eco de las palabras de Carmen Pellicer e invitar a toda la comunidad docente a fomentar la lectura en sus aulas. Que no se considere únicamente una actividad que forma parte del currículum académico, sino también una actividad lúdica y de valor en todas las etapas del crecimiento personal.

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