Algar Editorial

Semillas de seguridad digital para evitar disgustos en la red

11 de febrero de 2021

Si estás leyendo esto seguro que tienes delante de ti la pantalla de un ordenador o tienes entre tus manos un smartphone o una tablet. La tecnología nos permite precisamente eso, que en cualquier momento, lugar y circunstancia con un dispositivo conectado a Internet podamos hacer clic y acceder a una ingente cantidad de contenido.

La cuestión es que en la red hacemos clic compulsivamente y sin adoptar las medidas de seguridad digital suficientes que nos permitan que la navegación por Internet sea una experiencia segura y responsable. Descuidar nuestra propia seguridad digital y, por ende, el acompañamiento digital activo de los menores, nos puede pasar una factura muy grande. Una gran mayoría de personas no se preocupa de su seguridad y privacidad en la red hasta que un día ocurre un incidente y, entonces, muchas veces ya es demasiado tarde para revertir ciertas cosas.

Pero cambiar las cosas está en nuestras manos. Como docentes y/o familiares está en vuestra mano ayudar a los niños, niñas y adolescentes a que se (pre)ocupen de ello. En cuestiones de ciberseguridad se trata de anticiparse para frenar o responder mejor a los riesgos en Internet. No hay receta mágica que asegure una seguridad al cien por cien, porque eso es imposible, pero sí se pueden adoptar medidas que pueden ayudarnos. A continuación, voy a compartir unas semillas a modo de sencillas recomendaciones para que se puedan ‘plantar a vuestro alrededor’ y ganemos todos en seguridad digital. Cualquier día es bueno para empezar.

Por qué debería adoptar medidas de seguridad digital

Empecemos por el por qué para llegar al qué se puede hacer. La seguridad digital empieza por cada uno de nosotros, entendiendo que somos tan seguros como el más inseguro de nuestros contactos: si ellos caen, podemos caer el resto como fichas de un dominó. Por eso es tan importante que nos lo tomemos en serio. Si todos ponemos de nuestra parte adoptando medidas de seguridad básica y cuidando la privacidad, esto nos ayudará a eludir peligros en la red o, al menos, a minimizar riesgos.

De no empezar a (pre)ocupamos cada uno de nosotros por nuestra propia seguridad digital podemos convertirnos en un blanco demasiado fácil en manos de gente sin escrúpulos o ciberdelincuentes que andan al acecho en Internet (robo de información, estafas, acoso, suplantaciones de identidad...) y, si hablamos de menores, todo se multiplica. Entendamos algo básico: los jóvenes no vienen con un libro de instrucciones que les ayude a moverse por Internet con seguridad.

En la red existen un 95% de cosas estupendas, pero hay un 5% de cosas que pueden convertirse en una auténtica pesadilla. Los jóvenes son diestros con la tecnología, desde luego que sí pero, si no les ayudamos, si no les informamos, si no les aconsejamos y, lo más importante, si no les acompañamos en su vida digital, acabarán siendo huérfanos digitales a la deriva, que no entienden la importancia de cuidar de su seguridad y privacidad en Internet ni se plantearán los riesgos que puedan existir.

Sencillas prácticas para mejorar la seguridad

Ya tenemos el por qué, el siguiente paso es entender el cómo puede uno empezar a protegerse con cosas de lo más básicas. La seguridad digital hay que entenderla como si fuera una cebolla porque es una cuestión de capas. Cuantas más capas apliquemos, cuantas más medidas se adopten, mejor. Así que aquí van unas pocas capas que funcionan:

  • Contraseñas. Qué importantes son y qué descuidadas están. Según encontramos en el DRAE la contraseña es la “seña secreta que permite el acceso a algo”. Aquí el ‘a algo’ es el acceso a nuestra vida digital. Son nuestra llave de entrada. Su máxima debe ser: No enseñar, No compartir y Cambiar asiduamente. Hoy por hoy una contraseña sigue siendo la forma habitual para acceder a nuestros perfiles en redes sociales, correos, blogs, herramientas, videojuegos… y no le prestamos la suficiente atención. Por favor, entendamos de una vez que se habla de contraseñas en plural porque debemos usar una diferente para cada servicio, por difícil que parezca, y que sea lo suficientemente robusta. Si somos incapaces de recordarlas hagamos uso de los gestores de contraseñas.
  • Webcam. Si te preocupa lo más mínimo tu privacidad, taparla debe ser la máxima. Que dependa de ti cuándo está disponible y cuándo no la cámara web. Esto se aplica a todos y cada uno de los dispositivos conectados. Ordenadores de sobremesa, portátiles, smartphones, tablets, smart tv… ¿Llevan cámara incorporada? Pues tápala, sí o sí. Un post-it, una pegatina, una tirita o una tapa webcam harán un buen apaño. No quedes expuesto, los softwares espía están a la orden del día.
  • Copias de seguridad. Si hay cosas que te gustaría conservar, si tienes archivos, documentación, contabilidad, trabajos, fotos, vídeos, recibos… cuya pérdida te supondría más de un quebradero de cabeza ¡haz copias de seguridad periódicas! Cuanto mayor sería el disgusto por su pérdida, menor debe ser el tiempo entre copia y copia de seguridad: semanal mejor que mensual y diaria mejor que semanal. Así de simple. Opciones para hacerlas hay muchísimas, tanto en local como en la nube.
  • WiFis públicas. Minimiza riesgos, evita conectarte. Las WiFis públicas son inseguras por naturaleza, no sabes las medidas de seguridad que ha adoptado quien la ha puesto en funcionamiento o si alguien ha suplantado una red legítima o está interceptando su tráfico web. En caso de usarlas, una buena VPN puede ser tu aliada. Pero el mejor consejo es evitar todo lo posible conectarse a ellas y, de hacerlo, no iniciar sesión en redes sociales o correos, no realizar consultas o transacciones económicas ni enviar ningún tipo de documento, fotografía o vídeo comprometido.
  • USB públicos. Cada día los USB públicos están más presentes en lugares concurridos como centros comerciales, cafeterías, aeropuertos, trenes, estaciones de autobuses, hospitales, gimnasios… Es así para facilitar las cargas de los dispositivos y que la gente no esté incómoda por tener poca batería. Lo malo es que no es buena idea conectar tus dispositivos en ellos. Obviamente, no en todos, pero en ocasiones en uno de estos USB públicos puede producirse una fuga de datos o una entrada de datos a modo de infección en el dispositivo. Lo mejor es no meter tus dispositivos en elementos ajenos de origen desconocido pero, en caso de hacerlo, usa protección: un condón USB sería el mejor profiláctico digital que pudieras llevar en el bolsillo.
  • Stop clics compulsivos. Ante un archivo de origen desconocido (incluso conocido pero que pinta mal), ante enlaces acortados o códigos QR, hay que extremar la precaución. ¡Evita hacer clic! No descargues ni abras ningún archivo sospechoso, pues podría significar la entrada a tu dispositivo de virus, malware, software espía o similares. Tener un buen antivirus instalado en tu dispositivo es una práctica más que recomendable, pero aun teniéndolo, evita descargar cosas inapropiadas. No hagas clic en ningún enlace sin mirar si la dirección es la correcta. Ante una url acortada, visita por ejemplo Virus Total para realizar un escaneo previo de dicho enlace y prevenir así caer en sitios webs suplantados o de dudosa fiabilidad. Y lo mismo antes de escanear cualquier código QR: comprueba que es seguro usando por ejemplo Kaspersky QR Scanner para detectar peligros a tiempo.

Seguridad digital en las aulas

La lista de buenas prácticas no acaba aquí, es tan solo el comienzo de cosas básicas que cualquier persona debería implementar en su vida digital para navegar un poquito más seguro. Recuerda que nosotros somos el espejo de los más jóvenes así que comencemos a cuidar nuestra propia seguridad digital y privacidad para poder enseñarles a ellos y así construir entre todos una Internet más segura, una Internet mejor.

Tras adoptar estas medidas, el siguiente reto sería trasladar a las aulas estas buenas prácticas a modo de semillas para que los jóvenes mejoren su seguridad digital. ¿Asumes el reto?

Desde Algar te lo ponemos fácil: próximamente vamos a plantar una semilla en forma de intenso webinar de seguridad digital, privacidad y riesgos en Internet, dentro de las sesiones en abierto de formación al profesorado en el canal de YouTube de la editorial.

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Yolanda Corral (@yocomu). Periodista y formadora especializada en ciberseguridad de tú a tú y competencias digitales. Web: www.yolandacorral.com

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